Con los cinco sentidos se come en Quito

Spread the love
En los primeros días de diciembre es tradición que Quito se vista de colores, conmemorando su fundación. Es cuando las tradiciones relacionadas con la ciudad toman más protagonismo.
Y en las visitas a lugares como el Centro Histórico, el Panecillo o el Itchimbía no pueden quedar de lado una copa de vino hervido o el típico canelazo. Pero hay otros puntos de la ciudad donde se recopilan, además, historia, costumbres y la gastronomía local.
Uno de estos es el restaurante Pim’s. Desde hace nueve años funciona en el lado norte del Panecillo, y desde hace 35 está en la ciudad. La idea surgió con el concepto de un pub inglés. Pero según la gerenta del local, Ana María Valencia, fueron los clientes quiteños quienes presionaron por cambiar el menú.
Actualmente, en la carta hay platos típicos como las calamitas. Estas empanadas son las típicas de verde pero llevan ese nombre porque el primer Pim’s nació en la calle Calama, en Quito.
Para Valencia, en este restaurante se ponen a prueba los cinco sentidos del cliente. Están, por ejemplo, el sabor, el cual ha mejorado con los años; el olfato, ya que los clientes perciben el olor que sale de la cocina y, tal vez el más importante, el de la vista. Al estar ubicado a los pies de la Virgen de Legarda, se puede ver a Quito en toda su extensión. Por las noches las luces que iluminan la ciudad hacen que se asemeje a un gran pesebre navideño.
Esto, combinado con un plato nacional, como el hornado, hace que el quiteño sienta orgullo de la majestuosidad de su ciudad.
Algo similar ocurre en el Café Mosaico, en otro cerro, el del Itchimbía. La vista desde los balcones es espectacular y el frío, que se siente en las noches a causa de la altitud, invita a comer un locro de papas o un caldo de patas.
Aunque para Alexander Karras, propietario del lugar, lo que hace tan apetecidos los platos que sirven no solo es la vista, sino el ambiente. “Este es un lugar de amigos. Aquí las personas se encuentran y comparten”.
Este lugar empezó hace 10 años con un concepto de ‘casa de huéspedes’, con un espacio ubicado en el segundo piso, que era la sala. “La idea no se concretó y empezamos como cafetería al estilo griego, ofreciendo un sitio de encuentro y my familiar”, agrega.
Hace 10 años el menú no tenía ningún plato tradicional; sin embargo, sucedió algo similar que en Pim’s, ya que fueron los quiteños quienes empezaron a pedir platos más tradicionales y conocidos entre los clientes.
Actualmente, como parte de la carta están las yucas con salsa de maní, humitas, tamales, quimbolitos, tres tipos de cebiche…“El viche es un plato fuerte que uno piensa que la gente no come en las noches. Pero aquí siempre lo piden y es uno de los que más se vende y que más gusta”, agrega Alexander Karras.
Adicionalmente, comentó que al principio el lugar no era muy conocido, pero que la clientela aumentó cuando los quiteños se dieron cuenta de la tradición que guardaba el lugar. “Ahora, los quiteños son los mejores clientes y ellos traen a otros nuevos”, dijo.
Más al Centro, junto a la Plaza Grande, está Hasta la Vuelta Señor, que marca una diferencia con los dos locales anteriores. Este espacio comenzó con la idea de que represente a la bohemia quiteña. Por eso, la música ambiental es andina. Igual ocurre con las presentaciones en vivo: pasillos, sanjuanitos, yaravíes.
“En este restaurante está cautiva la memoria de un monasterio que existió hace 400 años”, agrega Marco Bedoya García, uno de los accionistas de Hasta la Vuelta Señor. “Por eso hay mucho misticismo y en las noches el ambiente cautiva”. No hay vista panorámica de la ciudad, ya que se encuentra en el patio interior del Palacio Arzobispal de Quito.
A pesar de ello, la combinación entre la religiosidad que se vivía en la ciudad hace cientos de años y el ambiente bohemio que ofrece la decoración del lugar, convierte al seco de chivo, al lomo Alameda, el Gallo de la Catedral, y otros platos, en parte del sabor original de la quiteñidad.
Según Bedoya, son “el entusiasmo, las bromas, la alegría y esa sal que le ponen a la vida sus ciudadanos”, lo que marca la diferencia.
Para las fiestas de Quito, estos tres lugares ofrecerán opciones como promociones, espectáculos en vivo y platos tradicionales, para rendirle homenaje a la ciudad que los cautiva.
Empanadas de morocho Ingredientes para 5 personas 1 libra de morocho 6 cdas de cebolla paiteña blanca 12 onzas de carne molida de res 2 cdas de arroz, arvejas y zanahorias 2 cucharaditas de manteca de color
Antes de preparar la masa para la empanada, el morocho crudo debe permanecer en agua durante cinco a seis días. Es necesario que, diariamente, se cambie el líquido. Cuando esté listo este grano, se enjuaga y se pone a cocinar en agua hirviendo hasta que su textura quede suave. Posteriormente, se escurre y se muele finamente.
Sobre la mesa, donde se va a extender la masa, tiene que untar un poco de manteca y haga lo mismo con el uslero (rodillo) para evitar que este material se pegue.