Viajar en Navidad: cómo sobrevivir a una reunión familiar

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Viajar en Navidad: cómo sobrevivir a una reunión familiar

 

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Son muchas las familias que deciden ignorar los banquetes y reuniones en casa para viajar durante las vacaciones de Navidad. Sin embargo, no todos los integrantes de la misma obedecen a gustos similares, teniendo en cuenta la edad o preferencias diversas. En este artículo vamos a hacer un repaso a los principales consejos acerca de cómo viajar en Navidad y sobrevivir a la tradicional reunión familiar.

Cómo organizar un viaje

Una familia se compone de muchas características en común, costumbres, en ocasiones personalidades, o quizás no tanto como creeríamos. Es por ello que antes de planificar cualquier reunión familiar en un destino concreto tengamos en cuenta los gustos de cada uno de los integrantes y conseguir moldear un objetivo común.

organizar viajes
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En ocasiones, la opinión de una persona externa, como un agente de viajes, favorece el interés común por un lugar específico, ya que muchas veces los mismos integrantes intentan dominar al resto con sus gustos particulares, arrastrando a media familia a un destino que posiblemente no satisfaga a todos. Porque recordemos que las cenas familiares es una tradición demasiado común para objetar diferencias, pero si hablamos de viajar todo cambia.

Sin embargo, no todo debe quedar en manos de un agente externo, también la misma familia puede sentarse para elegir el destino, rutas, días y precios, pudiendo encontrar el lugar apropiado. Esta planificación conjunta servirá también para crear más complicidad entre cada uno de los miembros, discutir pros y contras, asegurándonos que en el destino no salgan a relucir las rencillas de alguien que nunca quiso viajar a ese lugar.

En el lugar

Una vez hemos planificado nuestra reunión familiar mediante los mismos integrantes y algún agente externo, tenemos los billetes, hoteles y destino elegido, de modo que ante todo debemos tener clara la decisión tomada y estar seguros de la satisfacción colectiva, desde los abuelos hasta los nietos.

Al aterrizar en el destino, lo mejor es no agobiarse, algo muy común en las familias grandes que viajan, y en las que encontramos problemas tan típicos como el cansancio de los mayores, el aburrimiento de los pequeños de la casa o la falta de intimidad de las generaciones intermedias.

La “independencia” en ciertos momentos es clave para unas vacaciones agradables, pudiendo los abuelos permitirse un paseo matutino por el barrio del hotel, desayunar o visitar un museo. Igual ocurre con sus hijos, quienes pueden dejar juntos a nietos y abuelos para regalarse una cena romántica en un restaurante parisino o una cata de vinos en la Rioja, por nombrar algunos destinos.

Si bien los adultos pueden tolerar mejor las adversidades, los niños deben disfrutar, sin tener que pagar los errores de sus mayores y pudiendo aprovechar la mínima oportunidad que brinde el destino para el público infantil, desde parques de atracciones hasta espectáculos de marionetas en la calle.

Cultivar los lazos familiares durante una reunión de este tipo también ser verá favorecida mediante típicos pasatiempos como relatos familiares, un árbol con regalos en el hotel, un álbum de fotos posterior que recordar a la vuelta, y demás ventajas que una familia debe aprovechar para mantenerse unida en un destino. Complicidad, tolerancia, permitir el diálogo y regalarse los descansos o momentos de intimidad necesarios.

Destinos de vacaciones recomendables

Como bien hemos comentado en el primer punto, un agente externo podrá centrarse de un modo más objetivo en la planificación de un viaje familiar, teniendo en cuenta también nuestros gustos, obviamente. Y es que son varios los destinos alrededor del globo que reúnen las características necesarias para satisfacer a las diferentes generaciones.

La estrella indiscutible de esta época son los parques temáticos, especialmente los de Disney, desde el enorme Orlando hasta el apropiado París. ¿Por qué? Por el hecho de combinar a la perfección elementos que gusten a todos los públicos, además de revivir esa fantasía que muchos creemos perder al crecer. Una visita a DisneyWorld, por ejemplo, permite un mayor disfrute del  público infantil, además de la proximidad de una de las ciudades más románticas del mundo, donde los adultos podrán deleitarse con su gastronomía y cultura, además de recuperar ese romanticismo que obviamos un poco en la rutina.

Navidad también deja a disposición de la familia una amplia selección de destinos, desde la Villa de Papá Noel en Laponia hasta un pueblecito de cuento alemán, encontrando en estas fechas la excusa perfecta para fusionar los gustos tanto infantiles como adultos; todo ello sin contar con destinos más soleados como Tailandia o Australia que seguramente contente a toda la familia, pudiendo compaginar visitas a zoológicos con playas, ambientes cosmopolitas con buenos restaurantes, y un largo etc…

Viajar en Navidad con la familia puede convertirse en la mejor de las decisiones siempre que se tengan en cuentas los gustos personales, la tolerancia y planificación vayan de la mano, y podamos contar con la opinión de alguien externo para dar el empuje final a una alternativa cada más creciente en lugar de las típicas reuniones  sin moverse de casa.

¿Sueles viajar con tu familia en Navidad? ¿Cuáles son tus consejos personales?